27/02/2012 | 7:31 PM
(Blanca Gudiño) “Si de perdón se trata, este Gobierno debe pedirle perdón a todos los venezolanos, porque no ha cumplido con ninguna de las promesas hechas en sus casi 14 años en el poder”.
De esa manera, la diputada al Parlamento Latinoamericano (Parlatino), Delsa Solórzano, manifestó su desacuerdo por la postura asumida por el ministro de Interior y Justicia, Tareck El Aissami, durante un acto en Caracas, en el que pidió perdón a los refugiados por las “fallas y errores” cometidos durante el manejo de la situación de estas personas en el país.
-Si a ver vamos, este Gobierno tiene que disculparse entonces, por las más de 160 mil muertes violentas de los últimos años, por las deficiencias en materia de salud, por las carencias en materia económica, por la falta de empleo, por las desigualdades sociales y el resto de problemas que nos afectan a todos los venezolanos, destacó.
No es posible –agregó Solórzano- que se pretenda con disculpas acabar con un grave problema, como el de las cientos de familias que aún permanecen en refugios y que lo único que quieren es que se les dé la vivienda digna que se les prometió.
“Un problema no se resuelve pidiendo disculpas, las cosas se resuelven gobernando y parte de lo que ocurre en el país es precisamente por la falta de gobierno, porque tenemos un régimen que sirve únicamente para reprimir, para mentir, para prometer y para pedir excusas porque no cumple nada de lo que promete… en definitiva, éste es un gobierno que no cumple con sus funciones”.
A su juicio, la postura del ministro El Aissami sólo busca calmar los ánimos de quienes llevan más de un año en los refugios, e incluso –dijo- cae en el descaro, al afirmar que cuentan con 790 refugios dignos en el país, cuando todo el mundo conoce lo que tienen que padecer esas personas que, por cuestiones de la naturaleza, perdieron sus viviendas.
“La gente no es tonta, hace pocos días veíamos como los refugiados del Hipódromo de La Rinconada se fueron del lugar y no porque les dieron una casa digna, sino porque tuvieron que salir huyendo por la inseguridad que se vive allí”, aseveró la también miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la Mesa de Unidad Democrática (MUD).
-Por mucho que traten de poner pañitos calientes, no pueden esconder lo ineficiente que han sido en materia de construcción de viviendas. En diciembre los veíamos celebrando por el supuesto éxito de la Gran Misión Vivienda Venezuela, pero todos esos refugiados siguen preguntándose dónde están las casas, añadió.
Buscando confrontación
Por otra parte, Solórzano se refirió a la ola de invasiones registradas en los últimos días en diferentes partes del país, pero principalmente en el estado Miranda, cosa que –a su parecer- no es casual, tomando en cuenta que es allí donde gobierna Henrique Capriles Radonski, candidato presidencial de la Unidad.
“Vemos al Gobierno, en la figura del ministro El Aissami, justificando de alguna manera el accionar de los invasores, pues aunque abiertamente no apoya la acción deja ver que están dispuestos a trabajar con las comunidades para ocupar terrenos ‘organizadamente’, cosa que llama poderosamente la atención”, apuntó.
No obstante, Solórzano aseguró que este tipo de acciones que podrían estar buscando la confrontación, no harán perder el rumbo del candidato presidencial de la Unidad, quien –recordó- ha sido lo suficientemente claro al decir que hagan lo que hagan, van a tener que pelear con el espejo.
-Capriles no está aquí para confrontar sino para proponer y comprometerse en construir un país mejor, de futuro y progreso. De este lado no van a encontrar peleas ni confrontaciones, sino propuestas para solucionar los graves problemas que tenemos en Venezuela, manifestó.
Vivimos en un “Caracazo”
A propósito de la conmemoración de los 23 años del estallido social que marcó la historia contemporánea venezolana, la diputada al Parlatino y miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la MUD, no dudo en afirmar que “hoy en día vivimos en un Caracazo permanente, vivimos en constante conflictividad, aunque afortunadamente no se ha presentado una situación como la del 89 que dejó 600 muertes, según cifras del Cofavic”.
Sin embargo –comentó Delsa Solórzano- vemos como en el año 2011, según cifras del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, se registraron 5.338 protestas, es decir, más de 10 protestas diarias en el país y que en su mayoría fueron reprimidas por el Gobierno nacional. Esto es algo que el régimen se niega a ver pero que, con el favor de Dios, no derivará en un estallido social violento sino en un enorme caudal de votos el 7 de octubre a favor de Henrique Capriles Radonski.

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