"Cuando un hombre no sabe hacia dónde navega, ningún viento le es favorable". A esta frase delimportante político, jurista y Pretor del imperio romano, Séneca, me atrevería a agregarle que si un país no sabe a dónde va, ningún viento lo llevara a buen puerto.
Ciertamente el país no sabe a dónde va, y ni siquiera sabe- a ciencia cierta- quien lo timonea, se encuentra sin rumbo y la ruta al Estado Comunal, trazado luego de la victoria oficialista el 7-O, es ahora incierto. Aunque nos encontramos frente a una plausible, y con toda seguridad inevitable, transición política, la incertidumbre sigue siendo la reina del escenario.
No es difícil entender el escenario que vive la política nacional, la falta y quizás muerte del presidente electo, cuyo liderazgo se siente, y vaya que es difícil negarlo, en cada rincón del país, abre las puertas a nuevas prácticas que hasta ahora habían sido imposibles de llevar, una normalización de la política nacional, en donde no todo sea visto bajo la óptica “amigo-enemigo”, y donde laseleccionesno sean una lucha incesante por “aniquilar”, “aplastar” al rival. Esto no quiere decir, que los tiempos tumultuosos acabaran, para nada, el oficialismo no regalara ningún tipo de espacioy cuando pueda hacernos el camino más largo y difícil lo hará. Pero las concesiones a las que me refiero, son más una necesidad para su propia supervivenciaque un celoso deseo de paz.
Este cambio de paradigma radica, a mi modo de verlo, en un apaciguamiento en el campo de batalla, de nada le conviene a Maduro, o al oficialismo, tener largos periodos de tensión política innecesaria sin un liderazgo mucho más sólido que pueda soportar tal empresa, en otras palabras, sin Chávez la base política del oficialismo es mucho más débil y dado los grandes retos que un, bastante probable, gobierno oficialista debe encarar, un clima de tensión haría más difícil la impostergable reforma económica. Por lo que considero, que el próximo gobierno más que uno dogmático/ideológico será uno pragmático, en donde la búsqueda de una hegemonía social sera su principal objetivo.
Heinz Dieterich sociólogo alemán, quien puede ser considerado el mentor de Chávez, y creador del “socialismo del siglo XXI”. Explicó en un reportaje al Universal que los proyectos que el nuevo gobierno oficialista debe acometer "corresponden a necesidades de modernización de la economía de mercado y del sistema de gobernanza nacional". Aseveró que éstos representan un "modelo funcional", el cual, a su juicio, seguirá con el vicepresidente Nicolás Maduro.
En otras palabras, la Venezuela sin Chávez se pinta más constructiva, para aquellos que sepan aprovecharla. Esto no quiere decir que debamos ser pasivos ante un gobierno profundamente autoritario, corrupto e ineficiente, lo que planteo es que debemos abrir nuestras velas para aprovechar este viento, y así, aventajar al oficialismo construyendo un liderazgo verdaderamente competitivo para el 2019-o quizás antes- que es la oportunidad cierta de rescatar el país. Este debería ser nuestra carta de navegación.
Los vientos soplan hacia la reforma política, hacia la reforma económica, y es mejor sembrar con bases sólidas estas reformas para después aprovecharlas nosotros.Por lo prontojugar a la estabilidad puede ser nuestra mejor opción, que exista un aterrizaje sin traumas para el nuevo presidente, posiblemente oficialista, es una ganancia para nosotros, es decir, basta de llamados a paros cívicos o discursos virulentos, alejados de las copiosas problemáticas nacionales. Esto nos ayudara a seguir construyendo nuestra imagen de líderes responsables y comprometidos con el país, imagen que tan esquiva se nos ha hecho y que ya hemos empezado a edificar.
Para finalizar, el “Chavismo sin Chávez”, es una realidad, los acólitos al presidente Chávez no dan por sentada su presencia y se atreven- sin temor alguno- de hablar de nuevos liderazgo, algo que el propio presidente castraba en toda oportunidad, y sin duda es lo más sano que el país puede jugar, como es lo más propicio para el cambio. El gobierno busca una fórmula de hegemonía política y social, de dictadura perfecta en donde su línea del “socialismo del XXI” pueda gobernar como el PRI lo hizo en México. Nuestro trabajo es oponernos a esta estrategia pero aprovechando la apertura política que representaría. Como dijo Capriles “el cambio está a la vuelta de la esquina”.
@angilbertm

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